En algún momento alguien te dijo que esto era normal. Que debías aprender a vivir con ello. Que simplemente era parte de la edad.
Se equivocaron.
- No tienes que sonreír y asentir cuando minimizan tu dolor.
- No tienes que sentirte culpable por querer recuperar tu vida.
- No tienes que conformarte con sobrellevarlo cuando puedes buscar una solución más cómoda.